Tener agujetas
significa que tus
músculos están dañados por
un ejercicio diferente al que
habitualmente haces, bien
por una mayor intensidad,
por ser de un tipo
distinto o por incidir
en una zona que tienes
desentrenada.
Las fibras musculares
sufren microrroturas
como consecuencia.
El resultado
de las agujetas
afortunadamente es
la adaptación del tejido
muscular, que se
refuerza en el proceso
una vez que se ha recuperado
lo suficiente.
Pero si no dejas el tiempo
necesario para que el tejido
muscular se repare completamente
no obtendrás los mismos
beneficios e incluso podrías llegar a un
estado de sobreentrenamiento nada recomendable.
Cuando tengas agujetas en unos músculos sencillamente deja
que se recuperen y trabaja otros distintos.
Cambia de
actividad y no te
olvides de hacer estiramientos cuando acabes.
Si sabes que el entrenamiento que acabas de hacer te va a producir
agujetas
aplícate agua fría en la zona afectada nada más acabar tu sesión,
esto minimizará la inflamación producida en las fibras.