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Todos conocemos las ventajas de tener unos buenos abdominales, pero son cientos los mitos y los vicios que rodean a los ejercicios que sirven para fortalecerlos. Te mostramos los secretos de estos músculos
¿PARA QUÉ SIRVEN?
Aunque parezca mentira, unos
buenos abdominales son el factor principal
que diferencia a un buen corredor
de aquel que no consigue alcanzar sus
objetivos. Este grupo de músculos de
la cintura se encuentran, además, entre
los menos empleados del cuerpo en
nuestras actividades cotidianas, razón
de más para trabajarlos adicionalmente
por nuestra cuenta. Para ejercitarlos
será necesario realizar distintos tipos
de contracciones o flexiones hacia
delante, hacia detrás o hacia los lados.
Un buen tono muscular en los abdominales
nos ayudará en nuestros entrenamientos
y en la recuperación de los
mismos.
Además, podremos incrementar
nuestros ritmos, mejorar más
fácilmente nuestras marcas y evitar
cualquier riesgo de lesión:
● Unos abdominales cultivados protegen
los órganos internos del
abdomen y evitan cualquier desplazamiento
de los mismos dentro de la
cavidad abdominal. Además, cuentan
con la virtud de presionar las
porciones finales de los intestinos
para extraer su contenido en sustancia
de desecho.
● Impiden la infiltración de grasa.
● Mantienen la postura correcta de la
espalda, factor fundamental en nuestra
economía de carrera. Ejercen,
además, presión sobre la zona de la
espalda, lo que mejora la fortaleza de
nuestra parte trasera y complementan
los músculos de la espalda.
● Conservan la pelvis en su sitio, evitando
curvas exageradas (y sus consecuentes
dolores y lesiones) de la
columna vertebral.
● Permiten una mayor amplitud de
movimientos en el transcurso de la
carrera.
● Potencian la zancada, la absorción
del impacto del pie contra el suelo
y mejoran las sensaciones durante
la carrera.¿CÓMO SE HACEN?
Para empezar desde el principio, hay que ir un poquito antes:
al calentamiento. Es
muy importante calentar para pasar correctamente a la acción. De esta
forma, aumentaremos
nuestra temperatura corporal e incrementaremos el fluido de sangre a los
músculos,
haciéndolos más eficaces y reduciendo el riesgo de lesión.
Cuando empecemos a realizar el ejercicio abdominal, la tensión de este
cuadro
muscular ha de sentirse en todo el recorrido de los movimientos, tanto
en la fase concéntrica
(cuando los músculos se acortan al subir), como en la excéntrica (cuando
se
elongan al bajar).
La velocidad de movimiento debe ser constante y pausada tanto cuando
subamos
como cuando bajemos. Hay que intentar evitar las inercias y las
velocidades elevadas,
porque realizaremos un trabajo muscular mucho menos exhaustivo. Si eres
ya un
experto y controlas ya del tema, puedes añadirle un poquito de velocidad
a los movimientos
concéntricos, pero siempre con control
No te olvides que es necesario respirar en todas las fases del
movimiento: inspira
por la nariz y expira al subir de forma cómoda y rítmica. ¿CÓMO
NO SE HACEN?
Los abdominales no son músculos elevadores del tronco y los encargados
de elevar
las piernas. Los famosos pedaleos o tijeras no son ejercicios puros de
abdominales,
aunque también trabajen estos músculos. Tampoco te vendrán mal, porque
su principal
músculo es el psoas ilíaco, pero no estarás fortaleciendo especialmente
la musculatura
abdominal. El principal ejercicio para fortalecerla es la flexión de la
columna, no la elevación
de tronco o piernas.
Una sobrecarga, sin embargo, del psoas iliaco puede provocarte
una hiperlordosis (curvatura excesiva de la columna lumbar), con sus
consiguientes
dolores y molestias:
● Intenta no flexionar demasiado hacia delante la columna vertebral
● Lleva una respiración tranquila y pausada. Lo natural es coger aire
cuando los abdominales
se extienden y expirar cuando se comprimen.
● La velocidad no ha de ser excesiva.
● Estira la zona lumbar para relajarla bien.
Tags: abdominales, entrenar, correr